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señor tu que conoces la pena que me embarga por la muerte de mi hijo (a) anímame con el pensamiento de que ya vive feliz junto a ti en la gloria eterna. Dios mío nos has quitado lo mas querido que teníamos en este mundo, que por este sacrificio obtenga misericordia. Lloramos su ausencia y su recuerdo no se apartar de nuestro pensamiento.
Solo el amor de una mujer pura permitir alcanzar tu descanso eterno y tu ejemplo perdurara por siempre en nosotros.
Se durmió en la paz del señor bendiciendo a los que dejaba sobre la tierra y sonriendo a los que le esperaban en el cielo.
padre tu amor nunca morirá, vivirá eternamente en nuestros corazones
tú, no has muerto, viviría en el corazón y en el recuerdo de los que te amamos.
Para nosotros, sus hijos, viviría siempre en nuestro corazón por haber sido ejemplo de positivista, alegría, trabajo y amor.
Nos queda una sonrisa por tu dulce recuerdo, muchas lágrimas y dolor por tu partida dejas un ejemplo de amor y un gran consuelo al saber que estas junto a Dios.
Esposa y madrecita nuestra, un viento divido te llevo de nuestra existencia, pero sabemos que miras desde el cielo y en nuestro corazón viviría por siempre.
El dolor no tiene ausencia, no tiene fin, más esa luz brillante que nos dio tu ejemplo no se extinguir jamás.
Tu corazón que nos ensero amar con lealtad, a caminar con gallardía y dignidad hoy y siempre estaremos llenos de fe. Y mientras preparas un lugar para nosotros preparamos a nosotros también para esa tierra feliz, porque donde estás estaremos nosotros también por siempre. Amín.
Depositad este cuerpo mío en cualquier sitio, sin que os pena, solo os pido que donde quieras que estáis os acordáis ante el altar del señor.
Lamento tu perdida. Elevo mis oraciones para que encuentres pronto consuelo.
En este momento de dolor quiero acompañarte y decirte que eres muy importante para mí y que puedes contar conmigo.
Partí feliz al encuentro del altísimo para contemplar su santo rostro, pero nos deja el legado del bien, el amor y la fe, se abrigo en el seno del señor y ahora reposa en la mansión eterna donde ya no hay ni llanto ni desesperación